Disfrutar del CAMINO y de las OPORTUNIDADES


Nos empeñamos tanto en conseguir una meta que a veces no nos damos ni cuenta del camino que estamos recorriendo, con lo que dejamos pasar momentos y oportunidades sin más.

Camino-Destino

La vida se vive en momentos y no en objetivos a cumplir, y para ello debemos de luchar por nuestros sueños pero siempre disfrutando del camino y sin renunciar nunca a vivir el presente, porque lo que hoy no hagamos, mañana desaparecerá.

Así mismo, como cada comienzo de año, nos hacemos propósitos, sueños que cumplir y nos sentimos ilusionados por conseguirlos pero una cosa es “proponerse algo” y otra bien distinta “ponerse manos a la obra” 😉

De la intención a la acción hay una gran diferencia ya que la 1ª sólo supone “desear algo” sin que suponga el conseguirlo, mientras que la 2ª ya implica el “hacerlo realidad” con lo que sólo actuando podremos conseguir lo que en un principio nos hemos propuesto 🙂

Está claro que las cosas no salen siempre a la primera y que nos podemos encontrar con millones de obstáculos por delante, pero para ello debemos de estar preparados y saber de ante mano que eso puede ser así y, o bien anticiparnos con un “plan B” o bien volver a intentarlo viendo que ha salido mal o qué obstáculo debemos de tratar de “eliminar”

Lo importante es el camino y no la meta

Claro que todos deseamos tener cumplidos nuestros sueños, conseguir nuestros objetivos…pero al final, cuando algo es conseguido, deja de ser importante para nosotros y puede que sólo unos minutos sean los que realmente valoremos en la consecución de una meta, ya que ésta al finalizar se convierte en un pasado del que aprender y sobre el que podemos recordar lo bien que nos sentimos en dicho instante.

Pero no nos damos cuenta de la importancia que tiene el camino que debemos de recorrer hacía un objetivo o sueño puesto que casi siempre nos centramos en las cosas que salen mal, cuando en realidad si algo es conseguido es porque las situaciones favorables han superado a las desfavorables y a veces ni nos damos cuenta de ello, con lo que no disfrutamos de la vida, en general.

La vida es un camino y como tal hemos de vivirlo sin un final sino con pequeñas metas que conseguir para poder mantener la ilusión por algo y la motivación para seguir adelante.

Por ello, disfrutar de cada paso que nos lleva a conseguir un objetivo debería de ser nuestra prioridad. ¿habrá cosas que pueden salir mal? sí, pero de ellas debemos aprender y “saborear” cada paso positivo y que nos reporte satisfacción durante el camino 😉

Además, nunca debemos olvidar que la vida se divide en oportunidades las cuales debemos de saber aprovechar cuando se nos presentan.

Cada decisión que tomamos es una nueva oportunidad porque, salga bien o mal, ya habremos decidido nuestro futuro, nuevos pasos a dar y en los que seguramente cosas buenas sacaremos 🙂

oportunidad

Así que, aunque creamos que hasta el no hacer nada no tiene una consecuencia…¡estamos muy equivocados! porque eso también es una decisión que supone elegir entre “hacer” y “no hacer”, ésta segunda opción, con lo que, como consecuencia, estamos dejando “al azar” nuestras vidas y, al no ser que el destino nos tenga deparado algo bueno con la ayuda de la suerte…será muy difícil de que “por arte de magia” surja algo bueno.

Por lo que lo mejor es controlar cada paso que damos, pudiendo ser dueños de nuestro destino y disfrutando siempre del camino y de las oportunidades que se nos presentan, porque ya la vida es una gran oportunidad que no debemos desaprovechar 😉

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3 comentarios en “Disfrutar del CAMINO y de las OPORTUNIDADES

  1. Interesante comentario Jesús Alfonso.
    De entrada decirte que te lo agradezco mucho.

    En relación a tu respuesta, comprendo bien lo que dices. y la pregunta que tú has hecho yo la cambiaría por esta otra ¿la meta merece la pena para el camino que debemos de recorrer? y aquí es donde entra mi entrada.

    Si es que sí, entonces lo importante como digo es disfrutar del camino (vivirlo, aprendiendo de los errores y disfrutando de los buenos momentos)

    Mi punto de vista al poner ese título es para hacer más énfasis en el camino que hay que recorrer que en la meta que se pretende alcanzar, porque la vida hay que vivirla. Es decir, no podemos empeñarnos en conseguir algo y dejar pasar los días que vivimos hasta conseguirla (y eso si se consigue)

    Aquí está el enfoque en esta entrada, y es que las metas pueden no ser conseguidas (bien porque cambie la meta para nosotros al ser algo un poco más difícil de conseguir, o bien porque las cosas se nos pongan realmente difíciles para alcalzarla y sea imposible de conseguir por más que lo intentemos de hacer)

    Entonces, creo que más importante es disfrutar de aquellos buenos momentos que se nos presenten en el camino y menos preocuparnos por conseguir algo como tal, porque al final, sabemos que lo conseguimos, unos instantes de euforia pero ¿y los pasos que hemos dado, o fases que hemos tenido que pasar hasta llegar a la misma?

    No sé si sabes por donde voy.

    Y no sé si es que no he entendido del todo tu respuesta o tu no has entendido mi entrada, porque creo que al final hablamos de lo mismo. Lo importante es el camino y no la meta, de ahí que hay que tratar de facilitarnos ese camino puesto que hay metas importantes que debemos de conseguir para nuestra existencia?

    Si tienes alguna duda más o sigues sin estar de acuerdo, en serio, me lo dices que yo como mucho placer te lo respondo. 🙂

    Un fuerte abrazo Jesús Alfonso 😉

    1. Querida Magda.
      Hablamos de lo mismo. Y creo que estamos de acuerdo.
      En el comentario me refería a que la meta debe merecer el esfuerzo que pongamos en ella. Pero, al mismo tiempo, la gente debe merecer la meta a la que aspira. Pongo un ejemplo:
      Dos aspirantes a dirigir un equipo empresarial, del tipo que sea, me da igual.
      Uno se ha preparado bien, ha realizado unos estudios, se ha formado, ha tenido sus prácticas y ha tenido años de experiencia en puestos de menor nivel.
      El segundo, su mejor mérito es que es el hijo del jefe, ha trabajado a su lado y cuando el jefe se “eche a un lado”, será él el que coja las riendas del negocio.
      ¿Cuál es el más adecuado?
      Cuidado, porque la pregunta lleva trampa. El más adecuado no será el primero porque tiene un CV mayor. Ni el más adecuado será el segundo porque es el hijo del jefe y conoce el negocio desde el punto de vista familiar.
      El más adecuado será aquel que realmente haya trabajado lo mejor posible y que vaya a desempeñar la labor de dirección de equipo empresarial lo mejor posible.
      Este ejemplo sirve para darnos cuenta de lo difícil que es a veces que la gente merezca la meta a la que aspira, pues ¿quién es el guapo que “sabe” decidir entre los dos protagonistas de nuestro ejemplo?
      Espero haberte aportado, al menos, aparte de una explicación, un nuevo punto de vista, un nuevo matiz, sobre la cuestión.
      Un fuerte abrazo.

  2. Lo importante es el camino y no la meta
    Pones esta afirmación en tu entrada y no sé hasta que punto te das cuenta de lo profunda que es. Y no sé hasta que punto el resto de los que la lean se darán cuenta de lo profunda que es. Pues la pregunta es: ¿el camino merece la pena para la meta que queremos conseguir? ¿las penalidades, tristezas, desengaños, esfuerzos, ilusiones, esfuerzos, fracasos a los que nos sobreponemos a lo largo del camino nos sometemos merecen realmente la pena para la meta que queremos alcanzar?
    Cuidado. Esta no es una pregunta triste, pesimista, negativa, aunque pueda parecer lo contrario. Pero sí es una pregunta selectiva, que sirve para dejar atrás a aquellos que piensan que las metas se consiguen solamente con una sonrisa, con un pequeño esfuerzo, con un “viva la Virgen” como decían en mi pueblo antaño. Las metas que realmente la pena precisan de esfuerzo. Y esas metas precisan de personas que las merezcan. No de espíritus mediocres que se sientan tristes porque “se les ha muerto el gato” o porque “tiene que trabajar en la otra punta de la ciudad”. No. Las metas auténticas se las merecen aquellas personas que realmente saben de penalidades y esfuerzos. De tener un hijo que llora por hambre y no tener que darle de comer -cualquier refugiado sirio actual-, o de una abuela que tiene que explicar a su nieto el porque su padre ha empezado a beber más de lo normal -después de llevar más de dos años de parado, y sin encontrar un puñetero empleo-. A esos, a esos auténticos héroes de nuestros días, a esos auténticos olvidados de nuestros días, es a los que hay que ayudar y facilitarles el camino, no la meta.
    Por lo demás, totalmente de acuerdo contigo, Magda.
    Un abrazo. desde mi situación. Un abrazo.

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