Conflictos


Los conflictos entre las personas son los que nos distancian, tanto en relaciones de compañerismo, familia, amistad, como de pareja.          

Debemos saber gestionar dichos conflictos para impedir que haya un mal ambiente entre las personas y que, con posterioridad, se complique o dificulte la solución del problema que lo ha originado. Todos somos responsables, de algún modo, de que se produzcan los conflictos, porque, como dice un dicho, “dos personas no riñen si una no quiere”.          

Por ello, no merece la pena echar la culpa a la otra persona sólo porque no queramos asumir nuestra responsabilidad, algo que, en general, se produce y dificulta mucho su resolución. Además, es normal que 2 personas tengan distintos puntos de vista, eso es lo que nos hace diferentes,  humanos e importantes.                                                                                       Los diferentes puntos de vistas pueden ser algo positivo y enriquecedor porque cada persona da varias opiniones que pueden ser aportadas para solucionar un problema general y del que todos son responsables, como puede ocurrir en un grupo de trabajo, en el que todos los miembros del mismo son responsables de la meta a conseguir y de sus consecuencias.

Así mismo, hay que tener en cuenta que, a veces, la solución no está en tratar de arreglar un problema de cualquier modo, es decir, no se va a terminar una “pelea” o conflicto por el mero hecho de insistir a la otra persona de que lo mejor es solucionar el problema en ese momento, porque puede ser agobiante e, incluso, puede ser adecuado y necesario darse un tiempo. O sea, que el darse tiempo, en ciertas ocasiones no tiene porque ser malo si ambas personas, verdaderamente, quieren “salvar” una relación, incluso puede ser la solución para que la relación no se dé por terminada. 

La solución de un conflicto, está claro, que no es “coser y cantar” y que dependerá de la intensidad del mismo y de la causa que lo ha provocado. Todo es relevante para tenerlo en cuenta a la hora de arreglarlo. 

Puede que haya ocasiones en las que nosotros mismos no somos conscientes de por qué se ha producido el conflicto y sea difícil entender lo que ocurre. Por ello, es bueno “echar la vista atrás” y estudiar o recopilar todo lo que se ha ido realizando desde que se originó. En ocasiones la solución está en la causa que no vemos, es decir, en aquellas cosas que hemos hecho mal pero que, de manera inconscientes y en ese momento, no somos capaces de ver.

Dar marcha atrás, como en un coche o moto (vehículo), no se puede en el caso de los problemas pero sí el no volver a provocar o dejar que vuelva a darse dicho conflicto. De todo se aprende.

Pero lo más importante con lo que hay que quedarse, es que, en general, tener un conflicto, en cualquier tipo de relación, supone tener otra oportunidad para hacer mejor las cosas e, incluso, de aprender de los errores cometidos, sea cual sea al final el resultado (reconciliación o separación). Si se sabe convertir el conflicto de una “amenaza” a una “oportunidad” puede que a la larga se solucione o, al menos, no se vuelva a cometer el error que lo ocasionó.

Eso sí, hay que evitar que los sentimientos se interpongan a la hora de solucionar un conflicto, es decir, que éstos no son objetivos, siendo necesario dejarlos a un lado para ver el problema con la mayor objetividad posible y así conseguir actuar en consecuencia. Seguramente será un punto a favor a la hora de su resolución. 

Qué cualquier problema con otras personas o conflicto que tengáis, lo solucionéis y podáis evitar, que a la larga, os arrepintáis de lo que hayáis podido hacer en el pasado y que, seguramente, haya originado dicha disputa. Así, vuestra conciencia estará tranquila y el futuro lo podréis ver con mayor optimismo, sabiendo que dicha experiencia a la que os ha llevado el conflicto, en cuestión, os permite resolver otros tipos de problemas porque ya sabréis como actuar. Y, sobre todo, tener la tranquilidad de estar bien con esa persona con la que habéis “peleado”. No merece la pena estar mal con nadie por algo que puede tener solución.

Somos seres sociables y parte de nuestra felicidad se basa en las relaciones con los demás. No dejemos que malos entendidos nos distancien de las personas que queremos. Si la vida no es la que nos impide ver a esas personas o distanciarnos de ellas, no seamos nosotros quienes provoquemos esa distancia. En estas cosas, en general, tenemos un gran control, por lo que podemos evitar los conflictos.

Espero que os sirva de ayuda, tanto para el presente como para el futuro. 🙂

Un saludo.

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